Las mansiones de los Hamptons: casa clásica americana

Victoria Amory nos invita a conocer en el primer capítulo de Las Mansiones de los Hamptons una casa clásica americana construida a finales del siglo XIX y situada a las afueras de Southampton.

La mansión, que ha sido reformada, cuenta con cinco habitaciones, cuatro salones y tres baños distribuidos en sus tres plantas y está rodeada de un frondoso bosque de una hectárea. Sus estancias cuentan con múltiples detalles decorativos entre los que destacan antigüedades y muebles que su dueño, Tim O´Brien, ha comprado en sus viajes a Brasil.

Podemos hablar de «dos casas en una», ya que cuenta con dos ambientes muy distintos: uno respeta la estética antigua de la vivienda, y otro es lo que su propietario llama el «anexo», es decir, una parte totalmente nueva y más actualizada. En esta prolongación del edificio su dueño decidió respetar los materiales y diseño original, hasta el punto de que le costó dos años encontrar madera de castaño similar a la que ya tenía la residencia.

Otra de las peculiaridades de esta mansión es que no tiene cortinas, excepto en los cuartos de invitados, lo cual dota de luminosidad y amplitud a las habitaciones. Como es propio de este tipo de casas, todos los dormitorios se comunican entre sí, y los ha decorado de modo que cada uno tenga un color que le otorgue su propia personalidad.

El jardín es considerado como una extensión de la casa y tiene árboles autóctonos de decenas de años de antigüedad como robles y olmos y otros que han plantado más recientemente.

De este modo, la mezcla de dos épocas dota a esta mansión de una magia especial, destacando más sus materiales que la propia decoración que es discreta pero elegante y sofisticada.

 

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