Esta casa es mía: Vivir sin cimientos es posible

En el capítulo 6 de Esta casa es mía conocemos a dos familias que viven en verdaderas casas sin cimientos: los barcos.

Susana Corniero y su marido, acompañados por sus dos perros habitan todo el año en un barco. En una vivienda tan peculiar es muy importante aprovechar muy bien el espacio y fijar bien todos los muebles y objetos para que no se caigan cuando navegan. Cuando están en alta mar se duchan al aire libre, algo que encanta a Susana, pero por supuesto, tienen también cuarto de baño y hasta cocina independiente. Al contrario de lo que pueda parecer, los gastos de vivir en un barco son incluso más altos que los de hacerlo en una casa en tierra, puesto que en un puerto la luz y el agua suele costar el triple de lo que se pagaría en tierra.

En el Port Olimpic de Barcelona, visitamos el barco más grande de todo el puerto. Propiedad de Andrés Ruíz y construido en madera, este barco ha sido el lugar en el que sus dueños han celebrado multitud de fiestas, pero también es el instrumento de trabajo de Andrés. Por eso, el espacioso barco está acondicionado con todo lujo de detalles: electrodomésticos, bañera, etc. En total, una superficie habitable de unos 80 metros cuadros y 100 de cubierta.

 

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