Esta casa es mía: Mi chalet es mío y lo hago como quiera

En este capítulo de Esta casa es mía vamos a ver Mi chalet es mío y lo hago como quiera.

Juan Carlos Ros y su mujer nos reciben en su chalet, El Quinto Pino, en El Faro de Punta Carnero. Lleva más de diez años construyendo su vivienda con sus propias manos. Nos enseña su casa, cubierta con un muro que tiene más de 3000 bloques de bordillos antiguos, que le regalaron.

Juan Carlos aprovechó los palés con los que le traían la madera para la casa y los ha utilizado para nivelar el suelo y distribuirlo por zonas. Parte de los palés también sirvieron para hacer la valla que rodea el jardín. Tiene como jardinera una cuba de vino cortada por la mitad y restaurada. Las cuerdas de tender la ropa están atadas en uno de sus extremos a un palo antiguo de la luz.

Juan Carlos recicla toda la vida orgánica que genera su casa. Nos invita a pasar dentro y allí nos enseña su salón, la cocina y el baño. Tiene un estilo rústico creado por y para él. Encima de la casa de ladrillo que creó con sus propias manos, le instalaron una casa prefabricada completamente de madera.

Por otro lado, nos recibe Juan Francisco Aguilera, en su Villa sin nombre, a dos kilómetros de El Quinto Pino.

La escalera que da paso a la vivienda, está construida con traviesas y piedras. Cada traviesa, dependiendo de las medidas puede alcanzar los 30 euros.

La parcela, de más de 1000 metros cuadrados, era como una pequeña montaña. En el porche de la casa, Juan Francisco tiene una pequeña zona de descanso decorada con una mesa y unos sofás hechos con palés y unos confortables colchones. Cada una de las lámparas que iluminan este espacio está creada con dos tejas unidas entre sí por cuerdas, formando un cilindro. El tejado está formado por unas 4000 tejas que se trajeron de un cortijo de la Alpujarra que se derribó.

Su tendedero de la ropa son dos árboles situados uno enfrente del otro, unos árboles que tuvieron que restaurar porque fueron calcinados por un incendio en una tierra cercana a la casa.

Bajando al segundo nivel de la casa, nos encontramos con todo un jardín botánico que Juan Francisco tiene plantado en su villa con multitud de plantas de diferentes tipos.

Nos invita a pasar a su casa, donde nada más entrar vemos una lámpara que consiguieron de una casa derribada. Algunos de los cuadros que tiene en su casa son tallados en madera por él mismo, como unos girasoles o un mapamundi.

Desde estos dos chalets, se puede disfrutar de las privilegiadas vistas del Estrecho de Gibraltar.

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