Esta casa es mía: Las casas que no querían ser cuadradas

En este capítulo de Esta casa es mía, vemos unas viviendas, que al contrario que la mayoría, no son cuadradas.

La primera que nos presentan es la casa de Javier Botía, una casa con forma de cueva, cubierta por cinco metros de tierra, en la que se puede pasear por encima de ella y relajarte en el césped que la cubre por los laterales y por arriba.

El propietario se declara dueño de una montaña. Esta peculiar casa tiene luminoductos, con los que se puede ahorrar hasta un 40% de consumo en luz. El gasto de agua no es un problema en esta casa porque tiene un doble circuito con el que toda el agua que sale de los grifos y cisterna se recicla.

Otra de las curiosidades que nos enseña su dueño, es que las rejas de las ventanas disponen de un sistema de seguridad de salidas de emergencia en el que, sólo con tirar de una palanca desde dentro de la casa, las rejas se desprenden de la pared.

Tiene un termómetro por toda la casa, a través de una sonda, que le ofrece la posibilidad de saber cuál es la temperatura en cualquier punto de la casa.

Su piscina está rodeada de un sensor que le avisa siempre que alguien lo traspasa.

La segunda casa que vemos es la de Joaquín «Chimo». Es una casa bola, una vivienda completamente circular y esférica. Tiene casi 15 metros de altura, ofreciendo así cinco plantas.

Se caracteriza por tener unos pilares mucho más resistentes de lo habitual con una medida de 50 x 50 centímetros.

Tiene 57 peldaños de escalera y está hecha de acero inoxidable. Su dueño, nos explica cómo ha reciclado materiales para esta casa bola, en la que la barandilla está hecha con los aislantes del tendido eléctrico de la RENFE.

Por último vemos el bar, totalmente equipado, situado en lo que iba a ser la cochera de la vivienda.

¿Qué vas a necesitar?