Casas con firma: cómo reformar un piso del siglo XIX y hacerlo contemporáneo

En el capítulo 6 de Casas con firma, el interiorista Lorenzo Castillo nos abre las puertas de un piso de 300 metros cuadrados del siglo XIX que reformó demostrando sus cualidades como arquitecto de interiores.

Este interiorista, que apuesta por una decoración cómoda y funcional, nos explica cómo enfrentó este proyecto en el que sus propietarios, amantes del arte contemporáneo, querían conseguir grandes espacios diáfanos. El resultado es un piso minimalista con materiales de calidad y sistema de domótica e hilo musical en todos los lugares de la casa.

La cocina, está colocada en mitad de la casa puesto que sus propietarios querían que fuese centro de reunión y se divide en la zona de preparar la comida y en la de disfrutarla e incluso cuenta con un espacio de estar con sofá incluido. Todo tipo de armarios han sido camuflados y carecen de tiradores para mantener las líneas y respetar una decoración hecha a partir de la arquitectura interior. El estilo tan puro y limpio de la casa es de inspiración americana.

El único cuarto de dormir que tiene la casa es muy simple en el que destaca la cama y la televisión, un elemento de modernidad que rompe el blanco impoluto que reina en la estancia. Cuenta con su propia chimenea y baño totalmente integrado en el que llama la atención el mármol de las paredes y en el que de nuevo los armarios quedan camuflados. El lavabo queda suspendido en el aire, al igual que el espejo, todo diseño de Lorenzo y es del mismo material de las paredes.

Otro de los cuartos de baño cuenta con una gran ducha que ocupa la mayor parte del espacio. En el pasillo, se repite la sensación de «muro blanco» pero en realidad se trata de armarios lacados en blanco que no rompen la estética de la casa y evitan de nuevo el uso de tiradores simulando un muro.

El salón está dividido en dos zonas. La primera, es un cine privado que cuenta con una librería integrada en la propia pared en la que la luz le da un toque diferenciado. El sofá de esta zona mantiene los colores neutros de la casa. La segunda, con vistas a la plaza, elemento inspirador de toda la decoración y en la que el elemento más cálido que rompe la frialdad de la decoración es un banco sueco de madera de los años 50.

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