Celebramos el Día del minero con estas 5 cintas de terror que se desarrollan en minas

Los hombres y mujeres que pasan cada día cavando en la tierra son algunos de los héroes anónimos más grandes de la industria y la civilización moderna. Excavan en los lugares más oscuros de nuestro planeta para sacar las riquezas que ayudan a mantener nuestros estilos de vida. Desde el acero para nuestros coches, hasta el cableado de cobre que une nuestro mundo digital… hasta las criaturas que atormentan nuestras pesadillas.

Para celebrar el «Día de los Mineros» (6 de diciembre) lo que sigue es una lista de algunas de las mejores películas de terror que tienen lugar a cientos de metros debajo de la superficie de la tierra, donde el miedo a la oscuridad y la claustrofobia son las menores preocupaciones de los protagonistas.

SAN VALENTÍN SANGRIENTO (1981)

Probablemente el villano subterráneo más emblemático en la historia del cine de terror, este slasher canadiense de 1981 es un clásico de culto absoluto. Después de la trágica muerte de un grupo de mineros en el Día de San Valentín, un superviviente trastornado del accidente aterroriza a la pequeña ciudad donde sucedió. Décadas después, la pequeña comunidad todavía está aterrorizada de celebrar la fiesta romántica por temor a que el asesino regrese, y cuando algunos adolescentes desafían la tradición local y celebran una fiesta, los asesinatos comienzan de nuevo. En resumidas cuentas, es uno de los mejores slashers hechos nunca, siempre y cuando veamos la versión «uncut» con toda la violencia y gore que necesita un título de estas características.

 

LOS BOOGENS (1981)

Antes de que tanto los Mogwais como los Crites se convirtieran en nombres conocidos, James L. Conway dirigió dos «creature features» criminalmente infravaloradas en 1981: La comedia familiar, Earthbound y la película de terror de la tundra Los Boogens, y esta última seguramente fue una gran influencia para Gremlins de Joe Dante.

Descrito por Stephen King como «¡Una película de monstruos realmente frenética!» esta cinta de muy bajo presupuesto se desarrolla un una pequeño pueblo donde una vieja mina de plata que ha estado cerrada desde hace más de setenta años vuelve a ser abierta. Lo que desconocen sus trabajadores es que dentro de ella habitan unos terroríficos monstruos sarrosos con unos ansiosos deseos de sangre caliente. Uno a uno, los vecinos del lugar son asesinados salvajemente a manos de estos peculiares y feroces seres. Lamentablemente, no vemos a las criaturas muy a menudo, quizás debido al presupuesto limitado, pero cuando las vemos, el uso de marionetas se ejecuta de manera inteligente y las cosas se vuelven bastante sanguinario y cruel.

 

LEVIATHAN: EL DEMONIO DEL ABISMO (1989)

La siguiente en estrenarse fue Leviathan: el demonio del abismo de George P. Cosmatos después del éxito de sus dos películas taquilleras de acción anteriores con Sylvester Stallone, Rambo: Acorralado – Parte II y Cobra. Leviathan relata la historia de un grupo de mineros (encabezados por Peter Weller) que se topa con un buque soviético que oculta un monstruo creado a partir de un experimento genético. Coincide con ABYSS en estar protagonizada por mineros y en la idea de una tormenta que complica las cosas a los protagonistas, toma elementos de Alien: el octavo pasagero y La Cosa y su final es clavado al de Profundidad seis. Tal vez por eso se ha caído en el ostracismo. Una pena ya que se trata de una entretenida película de terror, escrita por David Webb Peoples (Blade Runner) y Jeb Stuart (Jungla de Cristal) y con una criatura obra de Stan Winston, quien rechazó trabajar en Abyss para participar en esta película. Como Profundidad seis, también fue un fracaso de taquilla, pero es un film bastante entretenido y claustrofóbico, que merece reivindicarse.

 

BENEATH (2013)

Después de que un grupo de misóginos en un bar la aseguran que nunca será minera, una obstinada joven toma la decisión discutible de aventurarse en las minas en donde trabajaba su padre hace tiempo. Por desgracia, se queda atrapada, junto con el grupo que bajó con ella, después de que la mina se derrumbe. El aire se vuelve cada vez más tóxico y el tiempo se agota, y poco a poco se verán abocados a una espiral de locura y volviéndose los unos contra los otros.La situación y su ambientación son muy creíbles, y la falta de una amenaza de género puro y duro invita a la apuesta por los demonios de la mente.Y eso siempre es estimulante.

 

SASQUATCH: THE LEGEND OF BIGFOOT (1976)

Y acabamos con un docudrama grabado en escenarios naturales de Oregon en que se narran varios encuentros con unas criaturas no afectas a la cercanía de humanos denominadas «Bigfoot».

La cinta repercute si se quiere del final de la era de los hippies y «amor y paz», ya que el tono que le otorga al Sasquatch es el de una criatura que ataca sin provocación, aterrorizando mineros. Y, como broche de oro, se incluye un metraje documental (borroso, pero metraje) del susodicho «monstruo».